¿El turismo rural es una buena inversión?

El turismo rural lleva unos años creciendo a buen ritmo en toda España. Eso ha llevado a muchos a plantearse la posibilidad de emprender en este ramo. Pero en este como en cualquier negocio, conviene mirar las cifras a la luz de la razón y no del romanticismo.

Sin duda resulta muy tentadora la idea de una vida bucólica, en medio de paisajes hermosos y alejados del estrés y el tráfico de las grandes ciudades. Y esas ventajas son ciertas, pero también lo es la estacionalidad de ingresos del sector turístico, los altos costos de mantenimiento de las instalaciones y, en el caso específico del turismo rural, la dependencia a factores como el clima, que puede afectar las condiciones de acceso a zonas remotas y echar por borda la planificación de los ingresos. El caso más reciente se ha presentado en Galicia,  donde los efectos de la tormenta Hugo hicieron descender el nivel de ocupación de la Semana Santa, cuatro puntos por debajo del registro del año pasado.

Pero dejando de lado estas incidencias puntuales, que no hay que perder de vista pero que no se pueden prever, hagamos un repaso de lo que implica emprender un proyecto de estas características.

En primer lugar, la ubicación será clave. Se hace necesario analizar qué posición ocupa el destino en las preferencias de los viajeros, pues la búsqueda de opciones de alojamiento se inicia en función del lugar deseado para vacacionar. Siempre se puede abrir un mercado, es cierto, pero requiere inversiones a más largo plazo y una estrategia de promoción que muy pocos emprendedores podrían costear.

Ya ubicados en una región con potencial, cabe preguntarnos si el emplazamiento específico de nuestra casa rural es viable. Disponer de buenas vías de acceso así como la cercanía de otros puntos de interés, determinan el valor del alojamiento.

Conviene luego estudiar a la competencia. La máxima de diferenciarse o morir es definitivamente cierta. Hay que saber qué podemos ofrecer que nos haga más tentadores para los posibles clientes. Mejores vistas del entorno, una decoración cuidada, respetuosa con la herencia local, servicios y actividades complementarias, son algunas de las opciones que los expertos recomiendan para marcar distancia con los competidores.

Pero si no somos capaces de transmitir esto a los posibles clientes, el esfuerzo habrá sido en vano. Dado que la mayoría de las reservas se realizan a través de internet, se debe hacer especial hincapié en plasmar nuestras ventajas a través de la web de nuestro local. Fotos de calidad, tanto del interior como del exterior, videos cortos, testimoniales de viajeros, son algunas herramientas que debemos utilizar.

Si hechas estas investigaciones aún consideramos que la iniciativa es viable, nos toca entonces enfrentarnos a las exigencias concretas de este sector. La posibilidad real de convertir una casa rural en un recinto hotelero pasa por cumplir con ciertos requisitos, que varían entre las distintas comunidades autonómicas. Los más comunes, suelen ser:

  • Disponer de un inmueble de arquitectura tradicional, o que sea de construcción antigua
  • Si se planea alquilar el espacio completo a los turistas, la edificación debe albergar como máximo a 15 personas
  • Contar con servicios de agua potable corriente, electricidad y calefacción. En algunos casos, si la zona es muy calurosa, se puede exigir también la instalación de aires acondicionados.
  • El tamaño de las habitaciones también está normado y se estipula en un mínimo de 12 metros cuadrados para las habitaciones dobles, y entre 6 y 9 metros cuadrados para las individuales.
  • Sobra decir que la edificación debe estar provista de extintores de incendio, botiquín de primeros auxilios y teléfono, para poder atender cualquier emergencia.

Como cifra promedio se calcula que la inversión total requerida ronda los 150.000 a 200.000 euros. Aunque detentar la propiedad del inmueble y el terreno reduce este monto, debe preverse que las reformas de las instalaciones eléctricas, de agua y de gas, así como el acondicionamiento de la edificación se llevarán una suma importante.

Cumplidos estos requisitos y afrontada la inversión, serán las autoridades del municipio las encargadas de verificar el cumplimiento de la normativa, a fin de poder solicitar la licencia de apertura de la casa rural.

Hay un último aspecto que queremos destacar, pues obviarlo puede suponer el cierre del negocio. Se trata de la contratación de un seguro que ampare al propietario ante averías eléctricas, rotura de tuberías y otras incidencias que pueden derivarse de la antigüedad del inmueble o del uso inadecuado de las instalaciones por parte de los huéspedes. Asimismo, deberá contemplarse una cobertura de responsabilidad civil que responda por daños a terceros.

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